Reportajes históricos: «La inédita historia de la Medalla Presidencial», por Mauricio Carrasco

La inédita historia de la Medalla Presidencial

*Mauricio Carrasco

No solo las personas, quizá también los objetos inanimados nacen con su propia historia, con su propio destino. La de la Medalla Presidencial tiene algo de aquello y es, además, extraña, dramática y escrita con sangre.

El orfebre que la confeccionó por encargo de la primera Asamblea General Constituyente de la República, en homenaje al Libertador Simón Bolívar, la forjó en oro.

La joya conmemorativa al “Padre de la Patria” fue tachonada de brillantes. En el anverso está el Cerro de Potosí y la efigie del Libertador Simón Bolívar colocada al término de una escala conformada por fusiles, espadas, cañones y banderas de las repúblicas liberadas durante los 16 años de la guerra de independencia.

Y en el reverso, entre guirnaldas de olivo y laurel, la histórica inscripción: “La República Bolívar agradecida al héroe cuyo nombre lleva”.

Robo

Los investigadores que hacen referencia a la historia de la Medalla Presidencial coinciden en que en su confección estuvo bajo responsabilidad del general Andrés de Santa Cruz, por entonces prefecto de Chuquisaca, quien puso el mayor entusiasmo para contribuir en la magna obra nacional.

La historia oficial, sin embargo, omite que el primer lote de joyas conmemorativas ordenada por la Asamblea nunca llegó a las manos del Libertador.

Pero una antigua publicación revela una historia, hasta ahora oculta, sobre la invaluable Medalla que, por su significado, tiene para el Estado boliviano.

Fue el Cóndor de Bolivia, en respuesta a una “injuria” lanzada a través de los limeños Telégrafo, Fénix y La Estafeta por el “atolondrado” general peruano José Gregorio Escobedo contra el Libertador Simón Bolívar, que se ve obligado a hablar del robo de 25 medallas conmemorativas, dos años después de ocurrido el hecho.

“Escobedo, hombre despreciable por sus vicios, no merece la menor contestación pero hablaremos de él para dar una idea de los personajes que en la Capital del Perú escriben contra el general Bolívar”, decía el Cóndor en una edición de 1828.

Y es que como señal de gratitud del pueblo boliviano al Padre de la Patria, con el busto de éste la Asamblea General Constituyente mandó, en 1826, fabricar 25 medallas de oro que las entregó luego al Presidente Antonio José de Sucre.

Sucre envió el obsequio y el correo oficial lo entregó en Lima al “buen señor Escobedo”, quien casualmente marchaba en comisión del Gobierno del Perú a dar encuentro al Libertador.

“Pensando que nadie sería más seguro portador de las medallas que un general, éste, sin embargo, defraudó la confianza y las vendió en el camino sin haber entregado ni una sola a su digno destinatario y sin meditar en la mancha que ponía en su conducta”, señala el Cóndor.

Como director del considerado primer periódico de Bolivia, el español Facundo Infante fue autor de una gran cantidad de artículos, pero se cree también que otros tenían la inspirada pluma del Presidente Antonio José de Sucre como la frase del comentario escrito, cargado de profundo desprecio, contra Escobedo: “Es más fácil reponer el valor de las medallas, que el crédito de aquel general peruano, que se añade ruindades al hablar contra el redentor de su patria”.

450 pesos

Sucre y el Congreso General Constituyente repusieron las medallas robadas por el general Escobedo y pagaron a un joyero potosino, cuyo nombre la historia no registra, 300 pesos por el trabajo y 160 pesos por el molde. Por las alhajas, el Congreso llegó a pagar en total 8.002 pesos.

Concluidas las prendas, Sucre las remitió al Libertador a través de uno de sus ayudantes de mayor confianza y éste las entregó a Bolívar es sus manos.

A dicho envió Bolívar respondió con una carta de agradecimiento a Sucre y a la Asamblea, que el Cóndor publicó en 1826.

Entre otras consideraciones de gratitud, Bolívar asegura que en señal de profundo reconocimiento a Bolivia conservará las joyas toda su vida y que a su muerte, devolverá el presente al Cuerpo Legislativo.

Bolívar murió pobre a los 47 años. Ni él ni Sucre usaron la Medalla Presidencial durante sus mandatos. Antonio José de Sucre colgó sobre su pecho otra, que se la obsequió la Asamblea Constituyente en 1825.

El primero

Al retornar la Medalla Presidencial a Bolivia, el Congreso General Constituyente resolvió en 1831 entregarla al Presidente de entonces Andrés de Santa Cruz, en calidad de heredero de la gloria de Bolívar.

Tras ser derrotado Santa Cruz en la batalla de Yungay, en 1839, José Miguel de Velasco, quien ejercía el gobierno provisional, lo obligó a que devuelva la joya que el Congreso se la había adjudicado

El 28 de octubre de 1839, la reliquia fue declarada insignia Presidencial. A partir de entonces, ha sido impuesta a todos los gobernantes que han llegado a la silla presidencial por el voto ciudadano o por la fuerza de las armas.

La joya está guardada en las bóvedas del Banco Central de Bolivia bajo una combinación electrónica.

La última tasación de la Medalla se hizo en 2002, cuando se denunció que varias de las piedras habían sido cambiadas o se habían perdido con el paso de los años.

Según los datos de Palacio Quemado, hasta 1925 se habían perdido siete diamantes sudafricanos que estaban incrustados en la Medalla Presidencial, y que partes de la cadena de oro, originalmente de 22 quilates, fueron remplazadas por otras de fantasía y oro de menor ley.

En 2002, además de la restauración, se encomendó ampliar la cadena, era más corta, pues estaba diseñada para el cuello. Para que cuelgue del pecho, como lo hace ahora, se le añadió una cadena. En 2002 se encargó la prolongación en 34 centímetros, trabajada en oro de 22 quilates. La cadena tiene hoy un peso adicional de 66 gramos.

Los joyeros Jorge Guzmán y José Galindo hicieron el trabajo de restauración de la presea presidencial que luego fue tasada en 284.815,20 dólares, aunque ambos especialistas coincidieron en que el valor real es incalculable.

Única

Si bien con el transcurso del tiempo se agregaron otros elementos, hoy la Medalla continúa siendo el símbolo presidencial más importante del país.

La entrega del bastón presidencial fue reglamentada en 1829 por el gobierno de Andrés de Santa Cruz.

A diferencia de la Medalla, que es única, cada presidente tiene su propio bastón donde va inscrito su nombre. Como el bastón de mando, la banda presidencial se confecciona a la medida de cada presidente.

* Es periodista