El secreto del crecimiento económico social boliviano – Luis Arce Catacora

Desde el año 2006 y al calor del actual ambiente electoral, varios economistas y opinadores neoliberales se han dado a la tarea de criticar al Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP), cuya aplicación permitió al país liderar la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto-PIB en Sudamérica por seis gestiones durante el gobierno del presidente Evo Morales.

Se ensayaron críticas que partieron desde un supuesto “piloto automático”, período inicial del modelo boliviano en el que se mejoraban paulatinamente los indicadores macroeconómicos y se les atribuía a estos el continuar aplicando supuestamente el modelo neoliberal (Fundación Milenio). Luego intentaron justificar su éxito con los supuestos “buenos” y “fortuitos” precios internacionales, desconociendo que en estos últimos trece años los precios de los productos que exporta Bolivia, incluyendo el gas, tuvieron fuertes descensos por la crisis internacional.

Sin duda, ninguno de estos ensayos hizo ni un solo rasguño a los pilares de la estructura del actual modelo económico cuya contundencia de sus resultados, tanto económicos como sociales, son tan evidentes que inclusive organismos internacionales como la CEPAL, Banco Mundial e inclusive el Fondo Monetario Internacional, que no creo que sea de ninguna manera masista, elogió en varios documentos y reconoció estos logros inéditos para la economía boliviana.

Asimismo, los datos contundentes de la caída de los precios internacionales del petróleo el año 2008 y 2014 que impactaron en los precios de exportación del gas hacia la Argentina y el Brasil y la caída de los precios de los minerales en 2011, no afectaron el crecimiento de la economía boliviana como lo vaticinaran varios economistas neoliberales que hoy esconden la mano, porque el crecimiento económico boliviano claramente depende menos de estos precios al haberse cambiado el modelo económico neoliberal por el MESCP y consecuentemente los motores del crecimiento.

Estas constantes y recurrentes equivocaciones que tienen estos opinadores y economistas neoliberales, simplemente se debe a que el “chip” neoliberal no les permite ver que los pilares de la transformación de la economía boliviana se deben a tres factores decisivos: la nacionalización de los hidrocarburos, la política redistributiva del ingreso y la activa participación del Estado en la economía especialmente a través de la inversión pública.

En primer lugar, la nacionalización de los hidrocarburos llevada a cabo el primero de mayo de 2006 por el Presidente Evo Morales determinó que los recursos que antes se iban al extranjero remesados por las empresas transnacionales que operaban en nuestro país, se queden para el disfrute de los bolivianos. Recursos que fueron distribuidos a las gobernaciones, municipios, universidades públicas y al propio Tesoro General del Estado en forma de IDH y regalías. Sin esa medida y aún con buenos precios internacionales del gas de exportación, los recursos jamás hubieran regresado a manos de los bolivianos.

Por su parte, la política redistributiva del ingreso representada por el Bono Juancito Pinto, la Renta Dignidad, el Bono Juana Azurduy, los incrementos salariales y otras políticas sociales, tuvieron un efecto dinamizador de la demanda interna que benefició no solo a los consumidores bolivianos, sino también al sector empresarial grande, mediano, pequeño y hasta la micro empresa, que vieron aumentadas sus ventas como en ningún período de la historia del país.

La política de aumento de la demanda interna estuvo complementada con una mayor inversión pública, misma que pasó de $us 629 millones del año 2005 a más de $us 4.800 millones en promedio en los últimos tres años. Niveles de inversión jamás vistos en nuestra economía hasta el actual gobierno nacional.

En materia social los resultados son dignos de mencionar. No solo porque el modelo redujo sustancialmente la pobreza extrema (no decimos que la eliminamos) y comparativamente en los últimos 12 años, somos el país de la región que más la redujo, sino por el hecho que se disminuyeron dramáticamente las diferencias entre ricos y pobres, no haciendo a los ricos pobres, sino mejorando los ingresos de los pobres a tal punto, que de acuerdo a estudios del Banco Mundial, Bolivia fue el país que más aumentó el ingreso del 40% más pobre de su población a nivel de todos los países en desarrollo. También Bolivia fue el país en la región que más incrementó la esperanza de vida al nacer, logrando aumentar en 10 años este indicador.

Con todo lo expuesto queda claro que la aplicación del MESCP mejoró la calidad de vida de las y los bolivianos.

 

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